Cierro los ojos, me dejo llevar.
He rozado la perfección con el, y he saboreado cada instante como si fuera el último.
Hemos sido vulnerables,transparentes el uno con el otro,mostrandonos tal y como éramos,y también hemos sabido armarnos de valor, ponernos el chaleco antibalas y plantarnos frente a los problemas. Lo que no sabíamos, es que hay balas que son disparadas con tal intensidad que atraviesan todas las barreras que hayas puesto por medio, y que dan con velocidad y sin remordimiento directamente en el corazón,haciendolo sangrar de manera descontrolada.
Y es entonces cuando todo empieza a caer en picado, sin explicaciones, sin palabras que sirvan de consuelo, solo caes,caes,caes...y quieres escapar, correr lejos. Esta vez no has decidido parar el tiempo, el solo se ha detenido para hacer que el dolor sea mas lento y aterrador.
Meses sin dormir tranquila, esperando una solución que no llega, esperando palabras que devuelvan la confianza así, de repente, sin más.
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