Solo es cuestión de ir caminando por él, avanzando, con cuidado.Con la cabeza bien levantada imaginando que eres ese trapecista del circo que está pasando por la cuerda floja y confiando, confiando en que cueste lo que cueste llegarás a ese punto del puente donde el peligro a caer cesará, donde por fín, estarás a salvo.
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